sábado, 24 de septiembre de 2011

Desde el mar

Hoy escribo desde un cuaderno al que llamo desde hoy cuaderno de viajes. Escribo desde un lugar maravilloso donde huele a sal desde que entras a la ciudad hasta que sales. 
Necesitaba algo bonito que respirar. El césped crece sin ayuda y las olas rompen en las rocas. Algunos llegan con su pelo largo y sus aires surferos dispuestos a atraparlas y coronarlas con su estilo. Eso, también es bonito. Gente, gente diferente por todas partes, gente curiosa, sencilla, ostentosa, sofisticada, mucha gente. Me gusta la gente. Me gusta observarla. Camas de hotel, moquetas, pinchos a medio día, viajes de coche y verde, todo rodeado de verde. Pero lo que más me gusta es sentir que las cosas son diferentes. Quiero volver, y cuando lo haga no será igual que antes. Las cosas que me rondan la cabeza se esfumarán, y si no lo hacen ya haré yo por ellas que se esfumen. Porque no merece la pena, porque hay mucho mundo, porque abruma la inmensidad en la que vivimos. La vida es demasiado bonita como para desperdiciar lo que se encuentra en nuestro entorno, y más allá. Y quien diga que la vida no es bonita es porque está cegado en sí mismo, y no sabe mirar lo que hay delante de sus pies. Sed felices, y aprovechad lo que se proporciona, y si no es suficiente, haced todo lo posible para conseguir lo que sea suficiente, y siempre aspirad a más, nadie ni nada vale más que tú.

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